| Estampa típicamente canaria. |
| Ejemplar seco ubicado al borde de una huerta. |
| Otro ejemplar de buen porte junto a una huerta. |
| Ejemplar joven en la parte alta del barranco. |
| En la parte alta del barranco abundan los ejemplares jóvenes plantados. |
| Estampa típicamente canaria. |
| Ejemplar seco ubicado al borde de una huerta. |
| Otro ejemplar de buen porte junto a una huerta. |
| Ejemplar joven en la parte alta del barranco. |
| En la parte alta del barranco abundan los ejemplares jóvenes plantados. |
Rodeado de huertas, casas y pistas de tierra, sobrevive en esta ladera que, en otro tiempo, debió conformar un típico paisaje de bosque termófilo, a juzgar por las especies que crecen próximas, como sabinas, palmeras y acebuches.
Refugiado entre cardones se halla este joven drago en la Hoya de los Abales, en Igueste de San Andrés.
Localizado a 300 metros por encima del nivel del mar, sobresale en el paisaje de matorrales termófilos, entre los que destaca un pequeño grupo de almácigos (Pistacia atlantica).
Estos dragos son visibles desde la pista de tierra que conecta ambos caseríos, así como desde el camino del Paso del Jediondo.
Este es el ejemplar de mayor talla
Generalmente la toponimia isleña no resalta por su originalidad. ¿Para qué volvernos locos buscando nombres, verdad?
Como ejemplo esta hoya en Benijo, denominada simplemente Los Dragos, en la que podemos disfrutar de magníficos ejemplares de Dracaena draco silvestres y bastante viejos encaramados en los riscos.