Mostrando entradas con la etiqueta Artículos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artículos. Mostrar todas las entradas

8 de abril de 2013

"Taganana, por E. Gutiérrez Albelo"

Hoy les dejo con un escrito publicado en 1952 en el diario Falange que trata sobre Taganana. En el artículo abundan los topónimos del lugar y algunos datos histórico. Al final, una indirecta al abandono secular de este magnífico pueblo, capital de Anaga.
 
Fotografía propiedad de www.fotosaereasdecanarias.com
TAGANANA, por E. Gutiérrez Albelo

Y ahora oh, Musa préstame todas tus gracias para cantar, a la sombra de Virgilio, el bello rincón de Anaga. Viste, sí, tus mejores galas, para loar esta oculta, modesta geografía.
Extiende la vista por lo abrupto del terreno; contempla las bandadas de palomas de los caseríos. Situados, unos, al fondo de estos nueve valles; otros, en la propia cordillera o en sus estribaciones.

Crucifícate de amor en esta estrella de los vientos: al Norte, el mar; al Sur, el filo de la Cumbre; al Este, el Lomo de las Casillas; al Oeste, el Barranco de Taborno.
Vuela sobre esta faja de terreno de treinta kilómetros de largo por tres de ancho, y estremece las fibras de sus tres mil quinientos habitantes. Ahonda en el substratun de este suelo, tal vez el de más vieja formación, que, como una isla aparte, se uniera luego al resto, en la escotadura de La Laguna, por medio de las erupciones volcánicas de las montañas: Mesa de Tejina, el Púlpito, Mesa Mota, Ofra, Taco, etc., de formación más reciente. Contempla estas sedimentaciones que se elevan verticalmente en las costas, algunas hasta ochenta metros.
Admira cómo la denudación y aluviones de las montanas ha dado origen a estas agujas roqueras: Roque Taborno, de las Ánimas, Amogoge, Anambro...

Aquí los desolados malpaíses. Allá, abajo, las furias de los rompientes. Innumerables arrecifes, como ese de las Nieves, que obligó a la Virgen que marchaba para América a quedarse en el pueblo, desde cuyo hecho se la venera por Patrona...

Pero entre los acantilados, alterna la costa baja. He aquí la magnifica playa de Tamadiste, salida del Valle de Afur, y donde luce un gran charco a modo de albufera. Las playas de Tachero y de las Bodegas, Almáciga, Benijo, Fabián y el DraguiIlo. Pero no te olvides del Risco de la Paciencia, del abrupto Roque de Bermejo, y sobre todo de la Mancha, en donde choca el mar del Norte con el del Sur, semillero de naufragios, como el del buque francés "Flacha", que se engulleron las olas, esas mismas que arrojaron sobre la playa el Cristo del Naufragio y la Virgen de la Concepción (Copia de la de Murillo), que se veneran en el pueblo desde aquella imborrable fecha de febrero del 98.

Pero vuelve a estos hondos valles separados por altísimas montañas. A estas escalonadas tierras de labor. Elévate a la Cruz de Afur, con sus 1050 metros; a la Piedra Chinobre, con sus 1014; al Anambro, con 900, y a la Cruz de Taganana, con 850. Admira la serranía de las Tierras Altas, que nos recuerda a Montserrat, y esa larga teoría de roques y picachos: el del Fraile y la Monja, el del Tablero, el majestuoso del Marrubial, los del Valle, el del Medio, y el imponente de las Ánimas. Y eleva tus ojos al campanario, torre natural de grandes bloques superpuestos y unos treinta metros de altura.

Observa cómo el signo de la variedad preside este paisaje, este clima y esta vegetación, en los más estrechos limites. Adéntrate en los espesos bosques de las Vueltas de Taganana, del Agua Negra, de las Quebradas, del Bailadero, de Bujana, de Benijos... He aquí el pino, el haya, el brezo, el barbuzano, el tilo, el viñático... Y luego, el aceviño, el lentisco, la mocanera, el laurel, el naranjo, el palo blanco... Palmeras, higueras, morales, sauces, álamos... Mas, sobre todo, los Dragos, multiplicándose sobre estos parajes... Aspira este aire fino, en donde se mezclan las brisas de la mar con la frescura de los bosques.

Mas no olvides al grupo humano que se formó a raíz de la Conquista por una Data concesionaria del Adelantado a un grupo de conquistadores procedentes de Lanzarote y Fuerteventura. Acuérdate de sus primeros pobladores españoles: de Pedro Picar el Viejo, Rubén Dumpiérrez, Pedro Mejia, Antón Peraza, Gregorio Tabordo, Juan Perdomo, Pedro Negrín...

Exalta la fortaleza de estos hombres y sus heroicos hechos, como la parte activísima que tuvieron en la derrota de Nelson, obligando a los ingleses a reembarcar en Valle Seco... Canta sus fatigosos trabajos sobre estas tierras de minifundios, y sus típicas industrias, como las de las mantas de lana; y la que tiene por base la hoja de la palma. Saborea lo delicado de sus frutos, gusta los suaves perfumes de sus vinos.

Pinta las montañas coronadas de luminarias en la procesión de la Santísima Virgen de las Nieves, tan bellamente loada por su poeta, don Manuel Manrique de Lara (1856-1897), que ostentó altos cargos en la vida civil de la isla... Y acuérdate de otro hijo ilustre: de don Manuel de Soca y Timbombo, que el siglo xviii fué Obispo de Cartagena de Indias y electo Arzobispo de Santa Fe de Bogotá.

Adéntrate en la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves, con tan hermosas tallas religiosas, y sus bellas pinturas de principios del xvi.

Recuerda esta sonora toponimia: Naranjos, Cruz Vieja, Portugal, la Chanca, el Calvario, Lomo de las Flores, Azano, Cuestilla, Cabezo, Cardonal, Fajaneta, Afur (de Abajo y de Arriba), Cumbrecilla, Jinchirez, Roque Negro, Draguillo, Cumbrilla, Anaga, el Faro, Chamorga, las Palmas...

Y después de gozar de este paradisiaco rincón, enciende tu ira, oh, Musa, contra quienes le tienen tan abandonado, tan inaccesible...
 
Publicado el 9 de agosto de 1952 en Falange: diario de la tarde.

21 de marzo de 2013

Los barrancos de Anaga (I)

El sistema de barrancos de Anaga es, sin duda alguna, uno de los accidentes geográficos más característicos del macizo. Todo él se encuentra surcado de barrancos, de mar a cumbre, que a su vez se surten de barrancos secundarios, barranquillos y barranqueras, y que forman valles que han sido habitados desde tiempo inmemorial.

Siguiendo los criterios del Consejo Insular de Aguas de Tenerife, existen 102 cuencas hidrográficas principales en el macizo, entendiendo como tales la superficie de una depresión de un barranco que desemboca en el mar.

A continuación se enumeran las cuencas principales según vertiente.

Barrancos del litoral sur (desde Santa Cruz hasta el roque de Antequera):
  • Barranco de Santos
  • Barranco de Almeyda 
  • Barranco de Tahodio 
  • Barranco de Valleseco 
  • Barranco del Bufadero 
  • Barranco de Cueva Bermeja 
  • Barranco de los Charcos 
  • Barranco de San Andrés 
  • Barranco del Moral 
  • Barranco del Balayo 
  • Barranco de Igueste de San Andrés 
  • Barranco de Zápata 
  • Barranco de Antequera 

Barrancos del litoral este (desde el roque de Antequera hasta la punta de la Baja Negra): 
  • Barranco de Ijuana 
  • Barranco de las Salinas 
  • Barranco de Anosma 
  • Barranco del Palmital 
  • Barranco de Chamorga 

Barrancos del litoral norte (desde la punta de la Baja Negra hasta el barranco Agua de Dios): 
  • Barranquillo de Tafada 
  • Barranco de Las Palmas 
  • Barranco Cho Canaria 
  • Barranco el Higueral 
  • Barranco de las Casas 
  • Barranco de las Quebradas 
  • Barranco de Benijo 
  • Barranco de Almáciga 
  • Barranco la Laja 
  • Barranco la Cuesta 
  • Barranco el Agua 
  • Barranco de Afur 
  • Barranco de Taborno 
  • Barranco la Angostura 
  • Barranco del Río 
  • Barranquillo del Homicián 
  • Barranco de Flandes 
  • Barranco de Valle Honduras 
  • Barranco de la Goleta
  • Barranco Agua de Dios 

A lo largo de los próximos meses intentaré crear entradas individuales para cada barranco, dando información sobre sus características.

4 de noviembre de 2010

Los cementerios de Anaga

Cumplida un año más la tradición de enramar y honrar a nuestros parientes fallecidos, vamos a aprovechar esta efeméride para hablar de los camposantos que existen en la Comarca de Anaga.

Cementerio de Taganana

La “capital de Anaga” enterraba a sus muertos en la Iglesia de Ntra. Sra. de las Nieves desde su construcción en 1507. Dado que el templo ya no podía soportar más enterramientos, fue proyectado un cementerio en 1850, siendo construido finalmente en 1868 en La Degollada, bajo La Montañeta, continuando hoy día en activo.

En este cementerio tenían su sepultura todos los vecinos de la jurisdicción de Taganana, esto es, desde Taborno hasta la Punta de Anaga (estos últimos hasta 1937, véase Cementerio de la Punta).

Cementerio de San Andrés

San Andrés, como segundo gran núcleo tradicional del macizo, también ha contado con camposanto desde sus orígenes allá por el siglo XVI, pero ha sido trasladado hasta en tres ocasiones. El último cementerio fue construido en 1893 en terrenos cedidos por varios vecinos en la zona de Traslarena, tras la epidemia de cólera morbo que causó muchos muertos en el pueblo. Fue cerrado en 1967 con motivo de los intereses económicos de la, por aquél entonces, proyectada Playa de Las Teresitas.

En los diferentes cementerios que tuvo San Andrés se enterraba a los vecinos de la antigua jurisdicción del Valle de San Andrés, desde El Bufadero hasta Igueste.

Cementerio de Igueste de San Andrés

Hasta el año 1889 los vecinos de Igueste eran enterrados en San Andrés, pero en esa fecha sufrieron una epidemia de fiebres palúdicas que les obligó a crear su propio camposanto. Se construyó sobre la costa, en un pequeño rellano del risco.

Este cementerio aún continúa en activo.

Cementerio de la Punta

La Punta de Anaga cuenta con un cementerio propio desde 1937, en que un grupo de vecinos lo edifica con ayuda del ayuntamiento de Santa Cruz. Hasta esa fecha los fallecidos eran trasladados hasta Taganana, lo que era una tarea realmente impresionante.

Este pequeño cementerio, en cuyo suelo aún se entierra, se construyó en el lugar denominado Llano del Bailadero, por lo que podemos considerarlo doblemente sagrado (por lo católico y por lo guanche).

17 de junio de 2010

Especies agrícolas de Anaga (I): Árboles frutales

Anaga destaca por su agricultura, y durante muchos años fue productora de gran variedad de frutas, verduras y hortalizas, que eran llevadas con esfuerzo hasta Santa Cruz o La Laguna para ser vendidas en los mercados.

En esta serie de entradas hablaremos de algunos ejemplos de especies cultivadas en el macizo.


Los árboles frutales (o matos, como comúnmente se denominan) froman parte importante de la agricultura anaguera. Generalmente suelen plantarse en los bordes de las huertas, aunque dependiendo del mato pueden tener llanos enteros dedicados a él (como las plataneras en San Andrés o los mangueros en Igueste).

Entre los árboles que primero se cultivaron (ya desde tiempo de los guanches) están las higueras y breveras, en sus múltiples variedades. San Andrés mismo fue conocido en sus primeros años como Valle de las Higueras, y hasta principios del siglo XX aún abundaban en las medianías del valle.

Perales, nispereros, almendreros, durazneros, moreras y algunos manzaneros son muy comunes en la banda norte, mientras que en los valles del sur encontramos especies más tropicales, como los mangueros (entre los que sobresalen los de Igueste, cubanos de origen y “padres” del resto de mangos que se crían en Anaga), aguacateros, guayaberos,… Los cítricos (limoneros, limeras y naranjeros) se cultivan igualmente en ambas bandas, así como las plataneras y papayeras. Otros árboles más escasos son los zapoteros, mameyeros y castañeros.

27 de mayo de 2010

Vegetación de Anaga: El Monteverde (III); sotobosque

El interior del Monteverde se caracteriza por tener suelos cubiertos de hojame o montillo (hojarasca), por sus tierras oscuras y ricas en humus, y por la falta de luz que llegue al suelo. Esto es así sobretodo en áreas bien conservadas, en Monteverdes húmedos, ya que en las áreas secas abundan más los suelos terrosos, algo pobres, y cubiertos con las hojitas de los brezos.

En el sotobosque del Monteverde sobresalen numerosas especies de helechos, tales como la píjara (Woodwardia radicans) y el píjaro (Polystichum setiferum), el penco (Diplazium caudatum) y la helecha (Dryopteris oligodonta), entre otros de menor porte como la batatilla negra (Asplenium onopteris), el helecho de monte (Blechnum spicant) o la curiosa hierba candil (Asplenium hemionitis).

En el grupo de los arbustos destacan el poleo de monte (Bystropogon canariensis), la malfurada (Hypericum grandifolium) y el malforado del monte (Hypericum glandulosum), el mato negro (Phyllis nobla), el ortigón del monte (Gesnouinia arborea), la cresta de gallo (Isoplexis canariensis), la chajora blanca (Sideritis macrostachys), la magarza de monte (Argyranthemum broussonetii) y el pipe (Sonchus congestus), entre otros.

Plantas herbáceas comunes son la morgallana (Ranunculus cortusifolius), la pata de gallo (Geranium reuteri), la reina del monte (Ixanthus viscosus), el algaritofe (Cedronella canariensis) o el mato blanco (Pericallis appendiculata).

También están presentes varios tipos de lianas y trepadoras, como el corregüelón (Convolvulus canariensis), las zarzaparrillas (Smilax aspera y S. canariensis), la yedra de monte (Hedera canariensis), las zarzas (Rubus bollei y R. palmensis), la gilbalbera (Semele androgyna) y las bicacareras (Canarina canariensis).

20 de mayo de 2010

Día triste; aprobación del nuevo Catálogo de Desprotección

Un día triste para Canarias. Un día en que “nuestros” políticos vuelven a desoír a la ciudadanía a la que SIRVEN en pro de intereses económicos y partidistas.

CC y PP han aprobado el nuevo Catálogo de Especies Protegidas de Canarias, mediante el cual pretenden dar cabida a barbaridades medioambientales y contra la biodiversidad en pos del “bien común” (de unos pocos).

Vale que en el nuevo texto refundido vuelven a estar catalogadas muchas de las especies que habían desprotegido con anterioridad, pero de nada sirve cuando las especies sólo estarán amparadas dentro del espacio natural protegido, y aún en estos casos, si se conviene que las obras son necesarias por ese gran y loable bien general, se lo podrán pasar por el forro.

Un día triste, repito, en el que Canarias da un paso atrás en esas legislaciones medioambientales ejemplares que siempre ha tenido.

Este hecho (a todas luces antidemocrático, cuando entendemos por democracia que el pueblo es el que manda, no los votos de unos pseudorepresentantes, que incluso gobiernan en la Comunidad de manera usurpadora mediante pactos que no reflejan la voluntad popular) viene a sumarse al círculo de recesión en el que partidos como CC han metido al Archipiélago. Partidos que van al “pan y circo”, que mantienen a un pueblo dormido, engañado mediante medios de comunicación comprados cada vez menos disimulados, con una cultura y educación cada vez peor, con un sistema de salud deficiente, etc. etc.

Espero de todo corazón que un día despertemos todos, que nos demos verdadera cuenta de que esto no puede seguir así, de que hace falta un cambio, sea cual sea, pero un cambio.

Un día alegre será aquél en que mandemos a todos esos farsantes e hipócritas a tomar viento al monte…

25 de marzo de 2010

Vegetación de Anaga: El Monteverde (II); árboles

Como hemos visto, el Monteverde es una formación boscosa pluriespecífica, es decir, que está compuesta por más de una especie.

El término Laurisilva proviene del latín y quiere decir Bosque de Laurel. Aunque no todas las especies son lauráceas, sí que son lauroides; es decir, poseen características comunes a esta familia, como son las hojas más o menos grandes, de consistencia coríacea y lustre brillante. Además, todas las especies son perennes.

Estas características favorecen la condensación del agua contenida en las brumas del Alisio, lo que a su vez posibilita el crecimiento y mantenimiento del Monteverde.

Por su parte, el Fayal-brezal, aunque no tan rico en especies, sí comparte muchas de ellas con la Laurisilva. En este caso, las características foliares varían, pues es una formación más adaptada a ambientes más duros.

Las especies arbóreas* del Monteverde de Anaga son:

  • Barbusano (Apollonias barbujana)
  • Madroño (Arbutus canariensis)
  • Brezo (Erica arborea)
  • Tejo (Erica platycodon)
  • Tabaiba de monte (Euphorbia mellifera)
  • Aderno (Heberdenia excelsa)
  • Acebiño (Ilex canariensis)
  • Naranjo salvaje (Ilex perado subsp. platyphylla)
  • Laurel, loro (Laurus novocanariensis)
  • Faya o Haya (Myrica faya)
  • Til (Ocotea foetens)
  • Viñátigo (Persea indica)
  • Palo blanco (Picconia excelsa)
  • Delfino (Pleiomeris canariensis)
  • Hija o Jisne (Prunus lusitanica subsp. hixa)
  • Sanguino (Rhamnus glandulosa)
  • Sauce o Sao (Salix canariensis)
  • Sabugo o Sambuguero (Sambucus palmensis)
  • Marmulano (Sideroxylon mirmulano)
  • Follao o Afollado (Viburnum rigidum)
  • Mocán o Mocanero (Visnea mocanera)

En el siguiente enlace puedes ver una selección de fotos de cada una de las especies:

Árboles del Monteverde de Anaga

Para la diferenciación de las especies debemos fijarnos sobretodo en la forma y características de las hojas. En el blog Plantas de mi tierra pueden consultar una clave para este cometido:

Clave de árboles canarios de Arnoldo Santos


*Se han incluido varias especies arbustivas, pero que en ocasiones adquieren porte arbóreo, así como especies que aparecen mejor representadas en otras formaciones, pero que también participan en el Monteverde.

6 de marzo de 2010

Anaga y el nuevo Catálogo refundido

Recientemente ha salido el Texto Refundido de la Proposición de Ley del Catálogo Canario de Especies Protegidas (ver aquí), con enmiendas que cambian el cuadro para Anaga.

Ver nuevo cuadro comparativo aquí

De las 22 plantas descatalogadas, ahora sólo son 7, de los cuales 5 son endemismos anagueros. No obstante, la mayoría de las anteriormente descatalogadas aparecen ahora en la categoría inventada y malintencionada por CC de Interés para los Ecosistemas Canarios.

Dice esta proposición:

Especies de “interés para los ecosistemas canarios”. Son aquellas que sean merecedoras de atención particular por su importancia ecológica en espacios de la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos o de la Red Natura 2000 (…).

El régimen jurídico de protección será aplicable EXCLUSIVAMENTE en el ámbito territorial de los espacios de la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos y de la Red Natura 2000.

En los supuestos de actuaciones promovidas por razón de interés público y prioritario que afecten a “especies de interés para los ecosistemas canarios”, se podrá actuar siempre que no afecten sensiblemente al ecosistema.

En resumen, una salida burocrática para estos bienhechores del “interés general”. Si una planta que se encuentra en el límite de un espacio protegido y se encuentra amenazada echa raíces un palmo fuera de dicho espacio, puede ser destruida sin miramiento alguno. Y todavía más, si esa especie, aunque esté en suelo protegido, molesta a obras del glorioso bien público, pues puede ir rezando a los dioses vegetales, porque se la espalillan más rápido que corriendo.

4 de marzo de 2010

Anaga y el nuevo Catálogo de Especies Amenazadas

El Macizo de Anaga es una de las zonas con mayor biodiversidad de la Unión Europea, concentrando en su superficie aproximadamente unas 280 especies de flora autóctona, de las cuales 21 son exclusivas (endémicas) del macizo.

De estas especies, 40 estaban contenidas en el Catálogo de Especies Amenazadas de Canarias creado en 2001, incluyendo 11 de los endemismos locales.

En el nuevo catálogo propuesto por los grupos de gobierno CC y PP, 22 plantas que crecen en Anaga son descatalogadas, algunas de las cuales están consideradas en peligro de extinción, y son borrados además 7 de los endemismos amenazados.

En lo que concierne a las especies animales, la inmensa mayoría cambia de categoría, y unas pocas son descatalogadas.

Según alegaciones de los promotores, muchas de estas especies están recuperadas hoy en día, por lo que no hace falta protegerlas más. Dicen que así podrán proteger otras especies que quedarían (según ellos) desamparadas si se siguen protegiendo aquellas.

Una explicación carente de toda lógica. Intentos de estos sinvergüenzas sin escrúpulos de validar sus ideas ante la opinión pública. Caraduras que se llenan la boca de conservacionismo y desarrollo sostenible, y que después hacen radicalmente lo contrario, únicamente movidos por intereses económicos en pro del falso progreso.

En el siguiente enlace hay un cuadro comparativo entre la categoría que ostentaba la especie en el Catálogo de 2001 y la que se propone ahora:

8 de febrero de 2010

Temporal del 1-F

Una semana después del temporal que azotó Anaga, hacemos una síntesis de la situación vivida en el macizo.

Valle de Tahodio. En el Barrio de la Alegría se desplomó un muro (que no se había reparado desde el 31-M de 2002), se produjeron caída de piedras que entullaron las calles.

En la parte alta del valle la fuerza del agua arrasó fincas y cercados de animales, además de destrozar la carretera en varios puntos, aislando a los vecinos, que también se quedaron sin agua potable.

La Charca de Tahodio se desbordó, pero no llegó a romperse.

Valleseco. Este barrio sólo sufrió el desbordamiento del barranco en su tramo final, que anegó la autovía de San Andrés. El barranco quedó cubierto de tierra y piedras.

María Jiménez. Sin duda, uno de los grandes afectados del temporal, superándose los destrozos producidos por la fatídica tromba de agua del 31-M.

La zona baja del barrio quedó anegada y completamente enfangada por el desbordamiento del barranco. Comercios y algunas viviendas se inundaron, y el agua arrastró coches hacia el mar. Además, el cauce quedó entullado de tierra y piedras, elevando el fondo más de un metro.

En los Dos Barrancos se desbordó el barranco, anegando casas y destrozando varios tramos de carretera.

La zona de Los Valles (Valle Grande, Valle Crispín y Valle Brosque), quedó seriamente dañada, sobre todo en Crispín y Brosque, donde la carretera desapareció, aislando a los vecinos. 5 vecinos de Valle Brosque tuvieron que ser desalojados en helicóptero. En estos valles se tuvo que llevar agua y alimentos en helicóptero durante varios días.

En Catalanes quedaron también incomunicados.

San Andrés. El pueblo marinero se libró esta vez de lo peor. No obstante, el barranco del Cercado en su parte alta se desbordó, afectando a tramos de la carretera, a huertas y muros, y entulló el fondo del barranco con gran cantidad de piedras y tierra.

Valle de Afur. En la parte alta la vía de acceso quedó inutilizada por los desprendimientos. Todo el valle (con las poblaciones de Roque Negro y Afur) quedó sin agua potable, teléfono ni luz.

Taganana. El pueblo tagananero vio cómo toneladas de escombros inhabilitaban multitud de puntos de la carretera de acceso. El barranco se desbordó en las proximidades de la Iglesia, causando graves daños en viviendas y fincas. El barrio de Los Naranjos fue uno de los más afectados.

Almáciga y Benijo también quedaron aislados por desprendimientos, sin agua ni luz.

Una semana después aún resuena el eco de las certeras palabras de un periodista en uno de tantos artículos sobre el desastre:

Las zonas más retiradas del Macizo de Anaga no se han podido recuperar al disponer de unas infraestructuras deficitarias y de unos accesos precarios”.

Y es que, quizás, muchos de los efectos de este temporal no habrían sido tan graves si las autoridades “competentes” mantuvieran limpios los cauces de los barrancos (como insistentemente piden los vecinos), acondicionaran mejor las vías de acceso a los caseríos o mejoraran las infraestructuras básicas.

28 de enero de 2010

Vegetación de Anaga: El Monteverde (I)

Se denomina Monteverde a la masa boscosa formada por la Laurisilva y por el Fayal-brezal.

Esta vegetación se desarrolla entre los 600-1.200 m, en zonas directamente influenciadas por los vientos Alisios. Se caracteriza por presentar suelos profundos bien desarrollados, una alta humedad, temperaturas suaves todo el año (con una media de 15º C) y elevadas precipitaciones anuales (aumentadas por el efecto de “lluvia horizontal”, que permite que en plenos meses estivales el interior del monte siga fresco).

Dependiendo de las características climáticas, condiciones del suelo y altura se pueden distinguir varios “tipos” de Monteverde.

Así, en zonas húmedas debido al contacto directo con el mar de nubes se desarrolla el Monteverde húmedo, la laurisilva propiamente dicha, caracterizada por los laureles (Laurus novocanariensis), viñátigos (Persea indica), adernos (Heberdenia excelsa) e hijas (Prunus lusitanica).

En cabezadas muy húmedas del monte y en las márgenes de arroyos montanos se desarrolla el Monteverde higrófilo, es decir, amante de la humedad. Aquí crecen los tiles (Ocotea foetens), los naranjos salvajes (Ilex perado) y las más raras tabaiba de monte (Euphorbia mellifera) y sabugos (Sambucus palmensis).

En el estrato inferior del monte, en zonas más cálidas, crece el Monteverde seco, con especies menos exigentes en humedad. Son los dominios de los mocanes (Visnea mocanera), madroños (Arbutus canariensis), palo blancos (Picconia excelsa) y barbusanos (Apollonias barbujana). Los escasos delfinos (Pleiomeris canariensis) y marmulanos (Sideroxylon mirmulano) encuentran aquí sus condiciones óptimas de desarrollo.

En el otro extremo, en las cumbres sometidas a fuertes vientos constantes con escaso suelo y bastante humedad crece el Monteverde de cresterías, caracterizado por su estrato más arbustivo dominado por el tejo (Erica platycodon), acompañado de acebiños (Ilex canariensis), sanguinos (Rhamnus glandulosa) y fayas (Myrica faya).

Como fases de sustitución sobresale el Fayal-brezal, bosque bajo de brezos (Erica arborea), fayas (Myrica faya) y acebiños (Ilex canariensis). El Sauzal, con el sauce (Salix canariensis), la faya (Myrica faya) y la zarza (Rubus ulmifolius) como elementos notorios, que se desarrolla óptimamente en comunidades más bajas, encuentra en los barrancos del Monteverde cuya cobertura arbórea ha sido aclarada una manera de “subir” hacia las cumbres.

El Monteverde en Anaga se extiende casi sin interrupción desde las estribaciones de la cabezada de La Goleta, en Tegueste, hasta las cumbres de Tafada, en el extremo nororiental del macizo. Prácticamente conformados por fayal-brezal, debido a las explotaciones madereras y roturaciones del pasado, cuenta no obstante con tres núcleos bien conservados: los montes de Las Mercedes-Las Yedras, Las Vueltas de Taganana y El Pijaral.

26 de noviembre de 2009

Historia de Anaga (I)

La Historia propiamente dicha comienza por la escritura, pero para hablar de la historia de Anaga no podemos dejar de nombrar al pueblo guanche que, si bien no poseía un sistema escrito que haya llegado a nosotros, sí nos dejó un legado en sus restos arqueológicos y en la tradición oral.

Anaga conformaba uno de los nueve reinos o menceyatos en los que se dividía la isla de Tenerife a finales del siglo XV. Dadas sus especiales condiciones climáticas y naturales (acceso abundante al agua, pastos, recursos forestales y marítimos, etc.) fue uno de los reinos más ricos de la isla. Poseyendo una población bastante numerosa y de un nivel de desarrollo notable, así como una cabaña ganadera importante.

Los guanches vivían en cuevas o en chozas de piedra, en los valles y cerca de cauces de barrancos o de la costa. Poseían un sistema jerarquizado y clasista, con siervos y una nobleza definida. Su modo de vida era esencialmente pastoril, acompañado de cierta agricultura (a este respecto hay que indicar que en Anaga se conservaron referencias a “campos cultivados por los guanches” en Jagua y Anosma). Sus creencias no están muy claras. Lo que se sabe con certeza era que creían en la vida después de la muerte, practicándose la momificación bastante en el macizo, y sobreviviendo hoy en día el conocimiento de lugares que sirvieron para preparar los cadáveres, así como la ubicación de cuevas sepulcrales y necrópolis. Adoraban a los astros y creían en un Ser Supremo, pero parece que poseían también cierto grado de animismo. Era un pueblo notablemente guerrero.

En cuanto a la historia del menceyato de Anaga, se mezcla lo legendario con lo real. Así, D. Bethencourt Alfonso nos habla de un tiempo remoto en que la isla conformaba un único reino, y que el achimencey o gobernador de la provincia de Anaga, al que llama Naga, se rebeló junto a sus hermanos Taburco y Góymar (de Teno y Güímar respectivamente) para autoproclamarse soberanos de sus provincias. La rebelión fracasó, y Anaga continuó siendo provincia del reino único. Entonces llega la división de la isla en nueve reinos, unos dicen que por rebelión de los hijos de Tinerfe el Grande y otros que sin rebelión. Así, Serdeto o Beneharo I se proclama primer mencey de Anaga.

Serdeto gobernaba cuando las Paces del Bufadero y firmó el acta de posesión de Diego de Herrera. Más tarde sería quien expulsaría a Sancho de Herrera y a los españoles del Torreón de Añaza.

Le sucedió su hijo Beneharo II, que pasó a la historia como el “Mencey Loco”, si bien esa versión de los hechos es pura poesía. La realidad es que Beneharo II sobrevivió a la conquista, se bautizó como D. Fernando de Anaga y fue defensor de los guanches.

Entre los hechos anteriores a la conquista española, otra vez D. Bethencourt Alfonso nos cuenta que hubo guerra entre el reino de Taoro y los reinos aliados de Anaga y Tacoronte, pues el mencey Bencomo aspiraba al solio único de la isla. La guerra se paró por la invasión española, y finalmente Beneharo II y Acaymo de Tacoronte se aliaron a Bencomo frente al que consideraban un mal mayor.

Lo que parece cierto es que el menceyato de Anaga siempre estuvo en relaciones con los extranjeros por cuestiones comerciales. Y existieron de hecho algunos acuerdos para evitar las rapiñas esclavistas en el reino. Lo que no resulta claro es su papel en la conquista, pues si bien unos dicen que fue bando de paces, otros, entre ellos la tradición popular alejada del ideal del “Mencey Loco”, alegan que fue bando de guerra y que se alió con el Gran Bencomo en la Liga de Taoro contra los españoles.

Lo verdadero es que la clase noble de Anaga había tenido encuentros con "avanzadillas" castellanas años antes de la invasión, como Lope de Salazar, que había estado preparando el terrreno para atraerse la amistad del rey Beneharo II. Así las cosas, el general Alonso Fernández de Lugo envió a su llegada a Tenerife al rey converso D. Fernando Guanarteme a que se entrevistara con el mencey de Anaga, pues en el tiempo había cambiado su actitud hacia la hostilidad. Dos veces fue D. Fernando Guanarteme a verse con Beneharo II, hasta que el mencey de Anaga fue llevado ante Alonso de Lugo. No se sabe qué resultó del encuentro*, pero la tradición habla de batallas en toda Anaga entre guanches y españoles.


* «… que vido que el dicho Dn. Fernando Guanarteme fue donde estaba el Rey de Anaga, Rey guanche, el cual estaba de paces, a le decir y requerir que se viniése a ayuntar con el dicho adelantado e los cristianos, porque se temía de él, e que el dicho Guanarteme fue dos veces al dicho Rey de Anaga e entre los guanches, hasta que hizo venir a el dicho Rey de Anaga al Real de los cristianos…».

12 de noviembre de 2009

Vegetación de Anaga: El Bosque Termófilo

Uno de los paisajes más interesantes de Canarias son aquellos reductos de los antiguamente extensos bosques termófilos o termoesclerófilos. Estos bosques se hallan en una franja de transición entre las zonas bajas dominadas por los tabaibales y cardonales y el Monteverde, conteniendo especies típicas de ambas formaciones que aumentan su valor y diversidad florística.

Esta zona se encuadra entre los 200 y los 600 m, correspondiéndose con las medianías isleñas. Se trata de una zona más fresca que el piso basal, con temperaturas más frescas (con medias anuales de 15-19º C) y mayores precipitaciones (entre 300-700 mm).

Asimismo, los bosques termófilos varían según la especie dominante, pudiendo encontrarnos con*:

En Anaga, los bosques termófilos supervivientes no son sino pequeñas agrupaciones de los árboles típicos: palmerales de San Andrés, Taganana y Bajamar; almacigares de Igueste; y sabinares de La Punta, Afur o Valle Brosque. Los acebuches y dragos están presentes en todo el territorio, generalmente sin formar grupos importantes, a excepción del pequeño dragonal del Roque de Tierra.

El cortejo de arbustos es muy rico en endemismos. Destacan los granadillares de granadillo (Hypericum canariense) como matorrales de sustitución, acompañados de jaras (Globularia salicina), chagiles (Convolvulus floridus), angojas (Sonchus sp.), jaguarzos (Cistus monspeliensis), jazmines (Jasminum odoratissimus), leñas negras (Rhamnus crenulata), tajinastes (Echium sp.), chajoras (Sideritis dentro-chahorra), esparragones (Asparagus umbellatus), nevadillas (Paronychia canariensis), jarillas (Plantago arborescens), orobales (Withania aristata), jediondos (Bosea yerbamora), malvarriscos (Lavatera acerifolia), etc.

A estas especies hay que añadir tanto el aporte del piso basal (tabaibas Euphorbia lamarckii, inciensos Artemisia thuscula, matorriscos Lavandula sp.,…) como del Monteverde (fayas Myrica faya, mocanes Visnea mocanera, bicácaros Canarina canariensis,…).

En cuanto a la conservación de esta vegetación, históricamente fue muy atacada para aprovechar el suelo en pro de la agricultura y de los asentamientos humanos. A esto hay que añadir las sacas de madera que caracterizaron a la banda sur de Anaga, así como el ingenio azucarero de Taganana.

Hoy en día se encuentra bastante recuperada, con formaciones monoespecíficas de las más importantes de la Isla (palmeral de San Andrés o sabinares de Afur y La Punta de Anaga).

* Los lentiscales (Pistacia lentiscus) también son un tipo de formación termófila de Canarias, pero no se encuentra en Anaga.

24 de septiembre de 2009

Vegetación de Anaga: El Piso Basal

Aspecto de las laderas del sur de Anaga
El piso basal abarca desde el nivel del mar hasta los 500 m de altitud, predominando en su composición florística las plantas bien adaptadas a los ambientes xéricos. Y no es para menos, pues las especies de esta zona deben enfrentarse a altas temperaturas durante casi todo el año con medias de más de 20º, a la escasez de precipitaciones, con menos de 300 mm anuales, y a una alta insolación.

En Anaga, el piso basal se caracteriza por ser una zona de abundante matorral, más tupido y rico en especies cuanto más arriba estemos. A partir de los 300 m aprox. se suman a su cortejo especies propias de los bosques termófilos.

Las comunidades predominantes son los tabaibales amargos dominados por la tabaiba amarga Euphorbia lamarckii y los cardonales de Euphorbia canariensis. Los tabaibales dulces de Euphorbia balsamifera, por su parte, sobreviven en zonas de influencia marina de los valles de San Andrés, El Bufadero o la Punta de Anaga, destacando las formaciones de la RNI de Ijuana. Los matorrales de sustitución están compuestos por inciensales, vinagrerales y cerrillares, que se desarrollan en antiguas huertas y terrenos roturados.

Tabaibal dulce
La vegetación acompañante es variada y rica en endemismos, tanto canarios como locales. Así, en las zonas más bajas y secas abundan los balos Plocama pendula, magarzas Argyranthemum frutescens, A. lemsii, verodes Kleinia neriifolia, aulagas Launaea arborescens, inciensos Artemisia thuscula, matorriscos Lavandula canariensis, L. buchii, cornicales Periploca laevigata y vinagreras Rumex lunaria. En las zonas más altas encontramos chagiles Convolvulus floridus, jaras Globularia salicina, tajinastes Echium leucophaeum, E. strictum, cabezotes Carlina salicifolia, esparragones Asparagus umbellatus y tasaigos Rubia fruticosa, siendo muchas de estas especies ya más típicas de los matorrales termófilos.

Matorrales del piso basal
En cuanto al estrato herbáceo predominan los gamonales Asphodelus ramosus, junto a diversas bulbosas: Pancratium canariense, Scilla haemorrhoidalis o Drimia maritima, y gramíneas  como Hyparrhenia hirta, Cenchrus ciliaris, Tricholaena teneriffae, Lamarckia aurea...

Los riscos del piso basal, sobre todo los de orientación noreste, presentan una variedad florística destacable, con multitud de especies de bequeques Aeonium ciliatum, A. urbicum, A. canariense, A. lindleyi, A. tabulaeforme, pequeñas crasas del género Monanthes y beas Greenovia dodrentalis, algunas orquídeas como Habenaria tridactylites, angojas Sonchus acaulis, S. tectifolius, S. radicatus, helechos como Davallia canariensis, Polypodium macaronesicum o Selaginella denticulata, y siemprevivas Limonium macrophyllum, L. imbricatum.

La conservación del piso basal es relativamente buena en todo el macizo, destacando las abruptas laderas de los valles del sur, la Punta de Anaga y la zona entre Taganana y Punta del Hidalgo. Las zonas más alteradas son las márgenes de los barrancos del sur Valleseco, Bufadero, San Andrés debido a los asentamientos humanos y las carreteras, así como toda la zona baja del Arco de Taganana, intensamente explotada por la agricultura en épocas pasadas. El pastoreo, actividad aún viva en el macizo, ha sido también una mediada de presión para esta flora desde época guanche, impulsando a sus especies a refugiarse en riscos, andenes y roques casi inaccesibles.